Te explicamos en qué consiste y cuándo puede ser considerado usurario un crédito ‘revolving’

La publicación, el pasado 4 de marzo, de la Sentencia 149/2020 de la Sala Primera del Tribunal Supremo ha puesto en el centro del debate jurídico y económico los créditos al consumo, y más concretamente el crédito ‘revolving’ que se instrumentaliza normalmente a través de tarjeta de crédito de pago aplazado. La disyuntiva resuelta por el Tribunal Supremo estriba en si la aplicación inicial por parte Citibank España S.A. que fijó, un tipo de interés inicial para pagos aplazados y disposiciones a crédito del 26,82 % TAE y, que con posterioridad mediante cesión del contrato Wizink Bank S.A., elevó el tipo de interés hasta el 27,24% TAE, es usura o no, ya que al momento del concierto del contrato tipo medio del interés normal del dinero para operaciones de crédito al consumo se encontraba al 20% TAE.

Pero antes de hablar de la respuesta del Tribunal Supremo, que adelantamos ya, sí consideró que existía usura en dicho contrato de crédito, conviene preguntarse qué es un crédito ‘revolving’ o rotativo o renovable. Se trata de una línea de crédito concedida por una entidad financiera a un cliente con un límite establecido del que puede disponer durante un tiempo determinado. Tiene carácter rotativo o renovable, es decir, se pone a disposición del consumidor (particular o empresa), una cuantía de dinero de la que se puede disponer en parte o en su totalidad cuantas veces se quiera, siempre dentro del límite concedido. No requiere que se formalice ante fedatario público, ni se exigen garantías distintas de la de los titulares del crédito. Tampoco requiere justificación del destino del crédito. Se amortiza mediante una cuota periódica que previamente ha establecido el cliente o mediante la amortización de un porcentaje de deuda (entre el 3 y el 50%). El importe amortizado puede reutilizarse hasta el límite concedido. Suele abonarse un tipo de interés elevado por su uso.

Pues bien, la Sentencia en cuestión resuelve tres cuestiones novedosas hasta el momento en relación a este tipo de créditos:

1.- A pesar del contenido de la STS 628/2015, de 25 de noviembre, ahora el Alto Tribunal, matiza las expresiones contenidas sobre el carácter abusivo del tipo de interés remuneratorio, al considerar que el control de la cláusula que lo fija, podría haberse realizarse también mediante los controles de incorporación y transparencia propios del Control de las Condiciones Generales de Contratación.

2.- Para que resulte de aplicación el art. 1 de la Ley de Usura del año 1908, en lo relativo al “interés normal del dinero” que ha de utilizarse para determinar si el interés remuneratorio es usurario debe ser el interés medio aplicable a la categoría a la que corresponda la operación cuestionada, en este caso el tipo medio aplicado a las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y ‘revolving’publicado en las estadísticas oficiales del Banco de España.

3.- Que la fijación de un interés notablemente superior al normal del dinero por el riesgo derivado del alto nivel de impagos anudado a operaciones de crédito concedidas de modo ágil, corresponde probarlo a la entidad bancaria, ya que la concesión irresponsable de préstamos al consumo a tipo de interés muy superiores a los normales, que facilitan el sobreendeudamiento de los consumidores, no puede ser considerado objeto de protección por el ordenamiento jurídico.

Desde que se publica por el Banco de España, el tipo medio aplicado a las operaciones de crédito mediante tarjetas de crédito y ‘revolving’en España (Enero de 2018), el tipo medio aplicado es aproximadamente el 19% TAE, siendo el último mes de enero de 2020 un 19,64% TAE, por lo que si estás abonando un interés remuneratorio por encima de la media del interés normal del dinero, deberías consultarnos cómo ejercitar la defensa de tus intereses económicos frente a la entidad prestamista.

No podemos concluir este “post” sin indicarte que, declarada la nulidad del contrato por existir un interés remuneratorio usurario la consecuencia jurídica será el abono por parte del prestamista al prestatario la cantidad que exceda del total del capital prestado, más los intereses legales desde la presentación de la demanda hasta el dictado de la sentencia y, desde ésa resolución hasta el completo pago.

Volterra y Monteisola Abogados. Área de Derecho Privado. Derecho Bancario.