El criterio judicial mayoritario opta por considerar que se trata de deudas privativas que no pueden formar parte del pasivo de la sociedad

En un mundo donde cada vez se usa más el dinero de plástico y menos el dinero efectivo, dentro del proceso de crisis matrimonial cabe preguntarse sí las deudas derivadas por el uso de las tarjetas de crédito deberán incluirse en el pasivo de la liquidación de la sociedad de gananciales. Ciertamente, el medio de pago analizado permite bien el pago inmediato, bien su aplazamiento con periodicidad mensual. Estas tarjetas, que no hemos de olvidar son nominativas y sólo pueden ser utilizadas por su titular, a menudo juegan malas pasadas, pues al liquidar la sociedad de gananciales aparecen deudas con entidades de crediticias que, en alguna ocasión el otro cónyuge no tenía conocimiento de su existencia. Precisamente, por esta razón, por desconocimiento de la contraparte y por la nominación de la tarjeta, el titular de la misma tiene la carga de acreditar que su uso se realizó para atender las cargas familiares.

El criterio judicial mayoritario, sin duda por la falta de acreditación de que su uso se realizó para atender las cargas familiares, opta por considerar que se trata de deudas privativas que no pueden formar parte del pasivo de la sociedad. No bastará por tanto, con aportar el certificado de la entidad crediticia donde conste la deuda por las disposiciones de la tarjeta, sino que lo verdaderamente importante será acreditar que cada disposición de dicho medio de pago se realizó para atender las obligaciones familiares.

La Audiencia Provincial de A Coruña, Sentencia de 10 de febrero de 2011, excluyó del pasivo la deuda por tarjeta de crédito al no constar que su aplicación fuera para atender a necesidades familiares. La Audiencia Provincial de Sevilla, en Sentencia de 30 de junio de 2017, razonó que no se había acreditado que la deuda con American Express derivada del uso de la tarjeta de la titularidad de uno de los cónyuges se destinara al sostenimiento de la familia, aunque no vio problema a la hora de incluir de la deuda contraída en un centro comercial con base en que las adquisiciones en dicho establecimiento habitualmente están encaminadas a satisfacer las necesidades de la familia. La Audiencia Provincial de Madrid, en Sentencia de 14 de mayo de 2010, rechazó la pretensión de un cónyuge de incluir en el pasivo la deuda por la tarjeta de crédito al no existir prueba alguna de las operaciones realizadas con cargo a la misma.

En el sentido opuesto, sí consideró la Audiencia Provincial de Valencia, en Sentencia de 11 de marzo de 2013, que se trataba de una deuda de carácter ganancial al estar domiciliado el pago del recibo de la tarjeta en una cuenta común. La Audiencia Provincial de Huelva, en Sentencia de 9 de julio de 2002, también la incluye, al aplicar una “máxima de experiencia” vigente la Sociedad de gananciales y, finalmente la Audiencia Provincial de Granada en Sentencia 29 de diciembre de 2010, al considerar acreditado que los cargos se efectuaron para atender necesidades ordinarias de la familia.

Hemos llamado la atención sobre la Sentencia de la Audiencia Provincial de Huelva, puesto que el concepto “máxima de experiencia” requiere alguna explicación mayor, así lo realiza el Tribunal:

“cierto es que no existe respecto de las cargas y obligaciones de la sociedad de gananciales la regla presuntiva de ganancialidad que respeto de los bienes existentes en el matrimonio establece el art. 1361 CC. Pese a ello, el Tribunal no comparte la decisión del Juez de instancia, pues efectuados los pagos por medio de las tarjetas de crédito vigente la sociedad de gananciales, y no probado que se efectuaron para atender gastos o deudas de naturaleza privativa de cada uno de los cónyuges debe entenderse que se hicieron para subvenir gastos propio de la sociedad, y es que la Jurisprudencia (STS de 5 de diciembre de 1985) viene otorgando una gran amplitud a la expresión “gastos del sostenimiento de la familia” (…) Pues bien, siendo de tal amplitud el concepto que analizamos y habida cuenta que la experiencia demuestra que en la práctica generalidad de los casos los gastos que suelen abonarse mediante el uso de la tarjeta de crédito responden a las características de los que acabamos de mencionar, la ausencia de prueba de lo contrario nos conduce a aceptar la pretensión del apelante de que se incluya esta específica partida dentro de las que integran el pasivo de la sociedad de gananciales”

Nuestro Socio del área de Derecho Privado, Francisco José Hernández, comparte la línea argumentativa de la jurisprudencia mayoritaria y, considera que si bien, es cierto que existen oasis como la Sentencia de la Audiencia Provincial de Huelva, la regla general es que al tratarse de medios de crédito inmediato y nominativos, no puede hablarse de ganancialidad de una deuda cuyo consentimiento no ha sido prestado por el otro cónyuge y, cuando ni tan siquiera se prueba que la disposición de la misma se realizó para el sostenimiento de las cargas familiares, por lo que dichas deudas deben ser consideradas, como regla general privativas de cada cónyuge.

Volterra y Monteisola Abogados. Área de Derecho Privado. Departamento de Familia.